Ayer encontraron muerta a Amy Winehouse. R.I.P.
El comentario mayoritario que he escuchado ha sido “lo mejor que ha podido hacer”. No entiendo que alguien pueda pensar eso de otro ser humano. ¿En que tipo de sociedad vivimos en que lo mejor que puedes hacer es morirte? Que sí, que a Amy le han comido sus excesos, que no era ni una sombra de lo que fue, que no veía la forma de salir de ahí.
Amy, simplemente, era una chica de 27 años que sufría.Nada más. Como todos sufrimos. Como todos nos levantamos algunas veces con el ánimo destruido y con una sensación de vacío taladrándote el pecho. Unos llamamos al primer amigo con un hombro lo suficientemente ancho que pillamos más a mano y le lloramos y nos comemos media nevera y reprimimos las arcadas y nos tiramos en el sofá con una manta y zappeamos esperando que pase el temporal. Amy elegía meterse un tiro más, un trago más, una pastilla más, algo que le hiciera más llevadero ese malestar, muchas veces potenciado por la resaca de la fiesta del día anterior.
Amy era una chica de carne y hueso que se equivocaba y que sufría y que caía y que se volvía a levantar. Tenía una voz privilegiada y un sentido artístico que supera a la mayoría de sus contemporáneos.
Otros también se exceden o se excedieron pero nadie merece acabar bajo tierra para purgar sus excesos. ¿Estaríamos hablando ahora mismo de su muerte si hubiera tenido a su lado a alguien que le apoyara y le sacara las lágrimas, alguien que realmente se preocupara por ella?
¿Fuimos nosotros quienes matamos a Amy?
25/07/11 at 1:18 PM
27 años??? Excesos para llevar el día a día…qué miserables tenemos que ser para que cada vez esos excesos, de una manera u otra, sean tan comunes. ¿Sería más fácil la vida cuando era lo que nosotros llamamos “más complicada”?
25/07/11 at 1:26 PM
Como dice el gran Salva, “lo importante no es lo que te pase en la vida, sino cómo te lo tomes”.
Lo que para algunos es una chorrada para otros es realmente grave. La vida es tan complicada como la quieras ver y tan dura como te la tomes. Unos sobreviven a catástrofes con una sonrisa y otros nos ahogamos en un vaso de agua. Unos sucumben a las formas químicas de evasión y otros a formas más físicas (y a veces incluso más letales para nuestro estado de ánimo).
Admiro a la gente que es consciente de que lo que le pasa no es más que un estado transitorio y que pronto estarán bien, se sacuden los pantalones y siguen caminando. Quizá Amy no pudo. Quizá otros tampoco…